Carboxiterapia
Desde 1930 se conocen los efectos beneficiosos del CO2 producido por las aguas termales del balneario de Royat (Francia), donde un grupo de cardiólogos comenzó a utilizar esta terapia para tratar arteriopatías orgánicas, periféricas y funcionales.
En 1953, el Dr. Jean Baptiste Romuef publicó un trabajo que versaba sobre la aplicación subcutánea del CO2 basado en sus 20 años de experiencia acumulada.
Según el Instituto de Investigaciones Cardiovasculares de Royat, en el año 1994 ya habían sido sometidos a este tratamiento alrededor de unos 30,000 pacientes.
Procedimiento
El proceso consiste en la aplicación de microinyecciones localizadas de CO2 mediante un equipo diseñado especialmente para este fin. Dicho equipo se encarga de controlar la velocidad de flujo del gas (contenido en un tanque), la dosis administrada y el tiempo de inyección.
La introducción del CO2 se realiza por vía subcutánea, gracias a una fina aguja a la que llega el gas a través de un conducto flexible desde el equipo. El gas debe ser de tipo medicinal anaeróbico con una pureza del 99.9%.
La duración de una sesión de carboxiterapia puede durar entre 30 y 60 minutos, dependiendo de qué áreas se vayan a tratar, y cuántas de ellas en una sola sesión.
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